jueves, 2 de junio de 2011

¿MEDICINA ALOPÁTICA O PRÁCTICAS NATURALES?

Dado que durante algo menos de tres años realicé un Peritaje Científico para la abogada Ruzy Mitrovic, en donde hice presente mis conclusiones en contra de los médicos, químicos y bioquímicos que establecieron -sin fundamento alguno- que el alimento de contrabando Nutricomp ADN era responsable de las Hipokalemias entre los consumidores por contener el producto un bajo contenido del mineral Potasio, muchos han pensado -erróneamente- que estoy en contra de la medicina alopática.

De igual forma, dado que don Ronald Modra Roberts (QEPD) me ofreciese hace dos años participar como columnista permanente en su periódico mensual, EL GUARDIAN DE SALUD, cuyo objetivo fundamental es promover las terapias naturales, las medicinas basadas en alimentos sin aditivos, etc., muchos han pensado -también erróneamente- que tácitamente soy un partidario de todas las prácticas naturales, naturistas, del Movimiento a favor de las Terapias Naturales que persiguen se les otorgue -sin pasar por universidades ni formalizar estudios- los mismos beneficios que el Estado de Chile les confiere a la medicina alópata.

En efecto, dado lo anterior -que en ocasiones mis artículos parecen apoyar de modo ferviente la Medicina tradicional y sus prácticas, mientras que otras veces aparezco "atacando" determinados tratamientos alopáticos, así como la administración de drogas y fármacos que carecen de estudios que garanticen su inocuidad- numerosas personas han consultado de modo insistente, solicitándome un pronunciamiento al respecto.

Con tal finalidad, y para descentralizar el tema, he decidido publicar en otro medio periodístico, en el Periódico Digital "Sur y Sur", un artículo que resume mi pensamiento bajo el título "Terapias No Convencionales o Medicina Alopática: un Problema Jurídico de Fondo":

http://www.surysur.net/?q=node/16653

A fin de cuentas, mi postura es la siguiente: toda curación eficiente y eficaz de una enfermedad pasa por el buen Conocimiento que se tiene de ella, por una buena Anamnesis, un correcto Diagnóstico, y finalmente, un adecuado Tratamiento.

Ahora bien, desde un punto de vista netamente jurídico, cuando la Administración de un Estado democráticamente elegido -para reducir el riesgo de aquirir enfermedades por parte de la población de la cual es responsable- opta por administrar medicamentos, antibióticos, vacunas, alimentos de uso médico y/o fármacos que no cuentan con los debidos estudios de respaldo, ni los análisis sistemáticos y redundantes confirmatorios efectuados por el país local donde aquellos productos farmacéuticos son intruducidos, se está ante hechos que entran dentro del campo de la doctrina legal que se denomina Teoría del Riesgo Creado, donde -en este caso- los Órganos de la Administración del Estado serán los primeros responsables de los daños y perjuicios que puedan provocar entre la población civil y militar.

En virtud de las numerosas consultas de enfermeras, personal técnico y administrativo, y de público en general, en relación con los estudios de respaldo que prueben la inocuidad de las vacunas, he confeccionado una carta prototipo, basada en la Ley de Transparencia, con la cual cualquier ciudadano pude recurrir ante el Ministro de Salud para solicitar toda la documentación que le ha servido de sustento y fundamento previo a autorizar la administración de una vacuna específica (que puede servir también para requerir información sobre cualquier fármaco):



Es mi esperanza que, con la emisión del presente artículo, el cual no persigue otra cosa que un análisis formal y legal sobre los métodos para tratar las enfermedades, quede clara mi posición sobre esta materia.

Espero no herir susceptibilidades de nadie en particular, y en caso que así sea, ruego acepte mis disculpas.

EL JUICIO A JESUS: ¿UNA ESTAFA PROCESAL O UN JUICIO SIMULADO?

Autor: Rodolfo J. Novakovic
Físico e Ingeniero Físico
E-Mail: rodolfonovakovic@gmail.com

Si bien en los últimos casi dos mil quinientos años de Historia de la Humanidad, las civilizaciones, tradiciones y conocimientos han sufrido continuas modificaciones, existe una hebra que –sin embargo- ha permanecido casi inmutable y que une los antiguos hechos con los actuales: el Derecho Positivo basado en el Código Romano. Han surgido y desaparecido imperios, naciones, civilizaciones en estos más de dos milenios, empero la Ley y la Normativa Jurídica que rige a todos los ciudadanos ha sufrido pocas modificaciones; las cuales –dicho sea de paso- son más de forma que de fondo. Y ello se debe a la existencia de Principios o Criterios Normativos que obligan a su cumplimiento, aun antes de ser positivizados (determinados) por la sociedad.

Por siglos, y universalmente, se ha establecido en nuestras leyes y códigos, que la normativa se presume conocida por todo ciudadano desde el momento mismo en que aquella es publicada por los medios oficiales de un Imperio, de una Nación, o de un País, a tal punto que una vez promulgada oficialmente no existe argumento o prueba en contrario. En otras palabras, además de la profesión que pueda ejercer cualquier ciudadano de una nación, en la persona se presumirá conocidas y dominadas todas y cada una de las leyes que han sido –hasta ese momento- promulgadas en forma oficial, de la misma manera en como un Juez o un eximio Abogado las debiese conocer. A nadie se le obliga a saber de medicina, de ciencias físicas y matemáticas –lo cual parecería injusto de presumirse conocidas-, como si sucede con las leyes de una república, fundamentalmente basadas en el Derecho Romano.

Así, por ejemplo, en Estados Unidos, que es una República Federal, existe la Constitución Política que es obligatoria y que se presume conocida para todos sus ciudadanos y para los extranjeros que dentro de sus fronteras habitan; si bien cada uno de los cincuenta estados posee leyes y aplicaciones de ellas que difieren un tanto entre un estado y otro. Un sudamericano o un extranjero que vive en EEUU serán juzgados de conformidad con las leyes norteamericanas, pero no podrán invocar varios de los beneficios o enmiendas a los que tienen derecho única y exclusivamente quienes están en posesión de la ciudadanía norteamericana.

De igual forma, hace dos mil años, en la época de Cristo, el Derecho Romano era obligatorio y se presumía conocido por todos los pueblos y minorías que conformaban aquel Imperio, si bien cada “agrupación” –como los judíos- tenía sus leyes y jurisdicciones propias, y según ellas podían juzgar a sus ciudadanos. Al ser Jesús judío podía ser juzgado localmente por el Derecho Judaico, mientras que si sus acciones cayeran sobre la jurisdicción del Derecho Romano, entonces podría además ser condenado por un tribunal romano, sin tener derecho a una Apelación o Recurso Impugnatorio (cuya sentencia podría ser revisada en última instancia, por el César en la Sede Jurisdiccional de Roma, capital del Imperio); ello, porque tal Recurso Impugnatorio era un derecho que sólo beneficiaba a aquellos que estaban en posesión de la ciudadanía romana.

A la luz de estos primeros principios podemos realizar un Análisis Jurídico Histórico del Juicio a Jesús. He aquí un razonamiento sucinto: de acuerdo con la Doctrina Judía los juicios eran diurnos y requería la presencia de la totalidad de los miembros del Sanedrín, determinándose el arresto sólo para los delitos flagrantes, esto es, en el acto mismo en que el delito era cometido (perpetrado); debiéndose efectuar el arresto en calles, lugares públicos o en la Sinagoga. De acuerdo con el análisis legal efectuado por el abogado, doctor en Derecho Penal de Perú, Roberto Miranda Moreno, la detención de Jesús habría sido realizada en un lugar privado, a la medianoche del “14 de nisan” (jueves) iniciándose el juicio ante el Sumo Sacerdote a eso de las una de la madrugada, llevado al Palacio de Poncio Pilatos a las 6:00 A.M., y conducido al Palacio de Herodes a eso de las 8:00 hrs; todo lo cual constituirían “vicios procesales” y actos impugnables ante la propia Ley Judía. En efecto, al momento de ser arrestado, y dado estos “errores de procedimiento”, Jesús reclama por la hora avanzada, por la oscuridad e incluso por el lugar de detención, ya que él y sus discípulos se encontraban en un jardín privado.

De acuerdo al profesor Miranda, el Juicio a Jesús posee una duplicidad de juicios y procesos. Por un lado existe un “juicio religioso” levantado por sacerdotes, fariseos, escribas y saduceos, quienes tipifican el delito de la “blasfemia” por haberse autodenominado “Hijo de Dios”. Por otra parte, existe un “juicio político” que buscaba acusar a Jesús del delito de sedición contra el Imperio, asegurando para él la pena de muerte, quitarle el título de Mesías o liberador, y buscando (las autoridades religiosas judías) congraciarse con Roma.

No obstante, el ARDID o ENGAÑO planteado, ante el Procurador Poncio Pilatos, por la parte acusadora, no surte efecto, pues Pilato comprende que se le está utilizando como medio (autoría mediata) para dictar una sentencia injusta; por lo cual se lava las manos por primera vez, encontrándolo inocente de toda culpa, se declara incompetente y lo envía a Herodes, quien tampoco lo condena a muerte (sino que lo remite al Gobernador). Seguidamente, Pilatos vuelve a lavarse las manos, lo encuentra inocente y decreta –sin embargo- que sea azotado (sentencia condenatoria de primera instancia). Más, dada la presión de la casta religiosa judía Pilato se lava las manos por vez tercera y recurre al Plebiscito (sentencia de segunda instancia) denominada “Vox Populi, Vox Dei”.

Por ello, dado que ni Herodes (emperador judío) ni Pilatos (Procurador Romano) decretaron su muerte, no se comprende la forma y el modo de ejecutar a Jesús por medio de la Crucifixión, que era una pena capital sólo dentro del Derecho Romano, debiéndose haber aplicado –en estricto rigor- el Apedreamiento (pena capital judía), dispuesta para los blasfemos, las adúlteras, etc.

Recordemos que, cuando Saulo de Tarso fue enjuiciado en su oportunidad, él hizo uso de su facultad de interponer Apelación (Recurso Impugnatorio) para que su sentencia fuese revisada en Roma, a lo cual no tuvo derecho Jesús, pues no gozaba de la prerrogativa de ser un súbdito colonizado por Roma, razón por la cual –dado que los propios judíos no actuaron conforme a su ley- el Procurador romano tampoco hizo lo suyo, pese a que, de conformidad al Derecho Romano, las actuaciones de Cristo no constituían ni mera falta.

En resumen, y en términos jurídicos actuales, la casta religiosa judía planificó un Juicio Simulado, una Estafa Procesal, buscando engañar al Juez para perjudicar a un tercero (en este caso a Jesús) mediante la dictación de una sentencia manifiestamente injusta, utilizando para ello un ARDID: el uso y abuso de afirmaciones conscientemente falsas, tipificando simples y legítimas acciones (amparadas por la Ley Judía) como constitutivas de delitos (delitos inexistentes); fue arrestado en forma arbitraria en lugar no apto, por delitos no comprobados; fue juzgado en Juicio Sumario con falsos testigos de cargo; Poncio Pilatos tuvo tres instancias para absolverlo, pero cedió ante la presión de los judíos; y fue sentenciado a muerte (pena de muerte según Derecho Romano) no acorde con el Derecho Judaico, cuya sentencia –además- no pudo ser apelada por carecer de las prerrogativas y calidad de ciudadano romano.

A fin de cuentas, Jesús fue condenado por sus pares porque, tal como los Principios Genéricos fueron positivizados por medio del Derecho Romano (el cual sobrevive hasta la fecha en la mayoría de las Constituciones Políticas de las naciones), así también Cristo impulsó la positivización de los Principios de Derecho Divino-Revelado, dentro de los que además se incluyen los Principios de Derecho Natural.

miércoles, 18 de agosto de 2010

EL CASTILLO DE LOS HAIMBHAUSEN

En artículos anteriores revelamos por vez primera el Escudo de los Haimbhausen (hoy Haimhausen) el cual está cargado de simbolismo y aparente significado con el descubrimiento del Nuevo Mundo. Destaca al centro del Escudo la bella figura de un natural de las Indias de América sosteniendo el Oro entre sus manos.



El Castillo de Haimbhausen, ubicado en las proximidades de la ciudad de Munich, data del siglo XIII. En 1281 ya aparecen referencias de él como un Castillo situado en la Baviera Superior. Destruido durante la Guerra de los 30 años el Castillo de Haimbhausen fue reconstruido con un toque barroco, por Andreas Wolff, en 1660 bajo la administración de la familia Viepeckh (o Wieprecht en polaco).



Uno de las espacios más destacados del Castillo Haimbhausen es la Sala de Banquetes, situada en el tercer piso. Este salón con su famoso cielo pintado con las Cuatro Estaciones de Bergmuller más las dos Estufas de Porcelana situadas como columnas, una a cada lado del salón, fue hermoseado por Francisco de Cuvillies hacia el año 1747 (las fotos aquí mostradas son de propiedad actual de la Escuela Internacional de Baviera).



Y fue en el año 1989 que el pianista Daniel Barenboim grabó precisamente en esta Sala de Banquetes, cargada de significado histórico, la Sonata para Piano N°5 in G Major, K 283 de Wolfgang Amadeus Mozart (1756-1791).



El último Wieprecht que habitó, durante el siglo XVIII, dicho Castillo fue el Conde Sigmund von Haimbhausen (sobrino del sacerdote jesuita Karl von Haimbhausen). El Conde Sigmund fue un reconocido político, científico, metalúrgico e intelectual, y fundador en 1753 de la Academia de Ciencias y Artes de Baviera.

Durante el siglo XIX y siglo XX, hasta el año 1983 el Castillo de Haimbhausen permaneció en manos de la familia de industriales de apellido Haniel. Fue así que en aquel año de 1983 el señor Hans Daxer y la señora Louise Piech adquirieron el Castillo refaccionándole y devolviéndole la gloria del pasado.

En 1997 la Escuela Internacional de Bavaria (BIS) adquirió el Castillo de Haimbhausen, abriendo sus puertas al público, por primera vez en muchos años, en el mes de septiembre de 1998.

domingo, 1 de agosto de 2010

EL PRECURSOR DE LA FARMACIA CHILENA EN EL SIGLO XVIII Y EL SELLO DE LOS HAIMBHAUSEN



Para nadie es un misterio el interés que mostraron los religiosos de la Compañía de Jesús, desde su fundación en 1540, en relación con los temas de Salud y Farmacia. En efecto, y tal como consta en sus Constituciones, Ignacio de Loyola mostró considerable interés por la Salud de sus hermanos, al punto de ordenarles, a quienes padecían algún mal, total obediencia al Médico y al Enfermero. Por ello, en marzo de 1555 se instala la primera Enfermería-Farmacia en un pequeño edificio llamado la “Torre Rossa”, que se ubicaba adyacente a la casa profesa romana y cuya dirección estuvo bajo el mando del médico Baltasar de Torres. Dicho facultativo delegó la dirección en el hermano jesuita Luis Quaresma, venido de Lisboa. Con el tiempo, las boticas (farmacias de la época) se difundirían en muchas casas de Europa pertenecientes a la Compañía de Jesús, y con el paso de los años, la finalidad originaria de servir exclusivamente a la salud de los miembros de la orden, traspasó los muros de sus conventos y colegios para terminar ofreciéndose ayuda médica y fármacos a personas con autoridad pública eclesiástica lo que derivó, dada la publicidad y agradecimientos que naturalmente hacían las personas beneficiadas y curadas, en conflictos constantes con las farmacias tradicionales locales, sobre todo con las Asociaciones y Colegios Profesionales europeos.

Sin embargo, lejos de amilanarse o de sentirse cohibidos por las presiones provenientes de los farmacéuticos tradicionales, los sacerdotes y coadjutores de la Compañía de Jesús intercambiaron información valiosa sobre orígenes de patologías y sus formas de cura con profesionales no jesuitas, logrando así amplios elencos que describían enfermedades y las relacionaron con fármacos, algunos de los cuales comenzaron a ser elaborados internamente por la Compañía, centralizándose los conocimientos en el Colegio Romano. Los jesuitas comenzaron a estudiar en forma seria no sólo la relación entre enfermedades y drogas, propio de los farmacéuticos tradicionales, sino que se adentraron en la descripción de éstos y aquellos, los usos convenientes según circunstancias, posología (dosis), etc., hasta el análisis de las características químicas de aquellos fármacos que sus médicos prescribían.

Durante el siglo XVII, asesorado por jesuitas competentes, el Padre General de la Compañía pudo seleccionar a coadjutores y sacerdotes para servir en Salud en las tierras de misión, donde los reinos de España y Portugal se prolongaban mediante la relación eclesial y política tales como virreinatos, gobiernos provinciales y municipios. Aprendiendo la medicina que en los imperios asiáticos se utilizaban los misioneros lograron establecer un diálogo e intercambio de conocimientos entre Oriente y Occidente tal como en Japón lo demostró el jesuita Luis de Almeida. Y aunque en Europa fue importante la presión de los Colegios Farmacéuticos contra las “medicina jesuita”, sin embargo los religiosos justificaron con relativa facilidad la elaboración de sus propios fármacos en las tierras del Nuevo Mundo y en Filipinas dada la dificultad de adquirir y enviar drogas desde Europa hacia aquellos sitios distantes. Así, el estudio de los recursos naturales en las nuevas tierras de misión, el intercambio de conocimientos con los aborígenes o “naturales”, las múltiples experiencias adquiridas y la diversidad de medicinas con que la Compañía se nutrió, favorecieron el protagonismo de muchos jesuitas en la Ciencia de la Salud, Medicina y Farmacia. Las bibliotecas de todos los colegios, casas y haciendas jesuitas presentes en el mundo contenían libros de Medicina y Farmacia tanto de seglares como apuntes de cursos dictados en universidades por médicos jesuitas o colaboradores con la Compañía.

El problema se suscitó entre fines del siglo XVII e inicios del XVIII cuando se trató de sistematizar en compendios todos los fármacos y medicinas naturales que hasta ese entonces en todo el mundo se conocían, tanto aquellos provenientes de las farmacias tradicionales como los elaborados por los jesuitas mediante el uso de plantas nativas, o bien, utilizando técnicas aprendidas tanto en los países de oriente como en las tierras del Nuevo Mundo. Fue entonces que, a mediados del siglo XVIII, y gracias a las imprentas de última generación traídas a Chile, a Córdoba y a lo que hoy es Paraguay, por un religioso jesuita alemán, de noble linaje, él decide junto a su farmacéutico, implementar por escrito lo que se convertirían en los primeros Vademecum Farmacéuticos o Compendios de drogas y Medicinas Naturales de que se tenga conocimiento. Se trata del sacerdote alemán Carlos von Haimbhausen, Conde de Haimbhausen, de quien hablaremos brevemente y cuyo Escudo Familiar se presenta aquí públicamente por vez primera.

Hijo del Conde y la Condesa de Haimbhausen, Karl von Haimbhausen (o Carlos Haimbhausen, como luego se le conoció en Chile) nació en Múnich, Alemania, el 28 de mayo de 1692. Si bien su familia utilizaba el nombre de la localidad cercana a Múnich, Haimbhausen, su apellido real era Viehpeck (también Viepeckh, o Wieprecht, en polaco), pues descendían de un canciller bávaro, fallecido en 1576, de nombre Wolfgang Wieprecht (ver el Escudo Familiar de los Haimbhausen, presentado en este artículo por primera vez en Chile). En 1709, es decir, a los 17 años de edad Carlos Haimbhausen, renunciando a su título de Conde, ingresa a la Compañía de Jesús al Noviciado de Landsberg. Sus estudios se prolongaron hasta el año 1722, donde además de los estudios usuales que todo Jesuita debía cursar, tales como Filosofía, Teología, Historia, etc., él se interesó vivamente y cursó, durante nueve años, Matemática y Física Moderna. Parte de sus estudios los realizó en el famoso Colegio de Ingolstadt (hoy Ludwig Maximilian Universität de Munich, LMU), entidad jesuita de la cual su padre, el Conde de Haimbhausen, era uno de sus benefactores. Ordenado sacerdote en 1721, y siguiendo algunas de las antiguas peticiones del Cardenal von Pommersfelden y de su sacerdote asesor, el jesuita Juan Bitterich, ambos quienes buscaron levantar grandes talleres industriales para desarrollar Chile, el Padre Haimbhausen, junto a otros dos barcos con religiosos, zarpó rumbo a nuestro país, en noviembre de 1722, desde el Puerto de Cádiz a bordo del barco “el patache San Juan”. Luego de un año y dos meses de viaje y largas permanencias en ciudades como Buenos Aires y Mendoza, el Padre Haimbhausen y restante misión llegaron a Santiago de Chile el 21 de enero de 1724.

La Compañía de Jesús le asignó hacerse cargo de la institución con sede en la ciudad de Concepción y la creación allí de las facultades de Filosofía y Matemática. Tras su gestión y dirección aquel mismo año de 1724 dicha entidad pasaría a tener el carácter de Universidad, siendo a partir de entonces reconocida internacionalmente como la Universidad Pencopolitana del Reino de Chile, sumándose a la ya prestigiosa institución jesuita, creada en 1594, el Colegio Máximo de San Miguel (cuya entrada estaba frente el Cerro Santa Lucía en las dependencias que hoy ocupa la Universidad Católica de Chile), y de la cual llegaría a ser su Rector. En pocos años el Padre Haimbhausen fue designado, por su habilidad para crear y establecer negocios, con el título de Administrador de los Negocios de la Misión Jesuita del Reino de Chile, logrando que todas las haciendas, colegios y dependencias de la Compañía se autofinanciaran completamente, gracias a su plan de aplicación de tecnologías en la siembra, la cosecha, la obtención de agua, etc. Fue tanto el desarrollo impulsado por este sacerdote en beneficio de los habitantes de esta tierra que, dos décadas después, en 1740 fue nombrado como Representante de la Orden Provincial ante Europa, por lo que en 1748 trae a Chile personal jesuita de alto nivel con especialización en todas las técnicas industriales, tales como metalúrgicos, relojeros, organistas, ebanistas, cartógrafos, médicos y farmacéuticos.

Aunque mucha fue su obra, la cual no sería posible narrar en este único artículo, aquí se pretende describir su aporte por mejorar la salud de los indígenas y habitantes del Reino de Chile. En efecto, desde la creación de la Compañía de Jesús en 1540, sus representantes Ignacio de Loyola, Francisco Javier, Mateo Ricci, Ferdinand Verbiest, entre otros, tuvieron como norma desarrollar una Medicina Alternativa a la que existía en Europa, y cuyo control estaba normado, como ya antes se dijo, por los Colegios Farmacéuticos, principalmente aquellos de origen francés. Utilizando y combinando técnicas aprendidas por sus miembros en la India, en Chile y en el lejano oriente, unido al conocimiento que adquirieron de las plantas y hierbas halladas en distintas localidades de Sudamérica, los jesuitas desarrollaron sus propias Farmacias Naturales, primero sólo para los miembros de su comunidad, para luego y gracias a su éxito, extenderse al resto de la comunidad. Dados los lugares con culturas y organizaciones ancestrales muy distintas, como los grandes imperios en Asia, a los sacerdotes y misioneros jesuitas se les solicitaba aprender la Medicina Natural local y utilizarla adecuadamente, estableciendo diálogos e intercambio de conocimientos. Por otro lado, para tratar las enfermedades de los mestizos e indígenas en el Nuevo Mundo, y dado que la Salud de esta población no era del interés de la Corona, los padres de la Compañía de Jesús, intercambiando conocimientos con los Mapuche y con otros indígenas de la región, y utilizando plantas medicinales descubiertas localmente, fueron elaborando sus propios fármacos. Así, los Colegios de la Compañía de Jesús en Bogotá, Quito, Cuzco, Córdoba y Santiago de Chile mantenían sus propias farmacias naturales – tanto para abastecer la Orden con medicina como para el servicio de la población. Estas farmacias cooperaban entre ellas y formaban una red farmacéutica por todo el Mundo la cual se manejaba centralmente desde el Colegio Romano. Fue así que, durante el siglo XVII, los jesuitas curaron la Malaria contraída por el Emperador Chino Kangxi de Pekín, gracias a estas redes de farmacias, y trayendo desde la Farmacia del Colegio de San Pablo en Lima la base de la cura, que consistía en la utilización de la Corteza de Quina.

No obstante, a la llegada del Padre Haimbhausen, estas Farmacias no habían sido sistematizadas, ni sus productos totalmente estudiados, como tampoco las drogas producidas estaban totalmente inventariadas. Para ello, y con el objetivo de protocolizar e inventariar el uso de las medicinas descubiertas tanto en Europa, India, China y en América del Sur, en el año 1748, junto al resto de los especialistas y metalúrgicos para la Hacienda de Calera de Tango, el ahora Procurador y sacerdote trajo desde Alemania al jesuita Joseph Zeitler de Waldsassen. Así también, y a instancias del Padre Haimbhausen el sacerdote jesuita Juan Ignacio Molina (conocido luego como el Abate Molina) realizó un meticuloso estudio de las plantas de todo el Reino de Chile, cuyos escritos sirvieron con posterioridad a las investigaciones del inglés Charles Darwin. Las dos principales Farmacias Jesuitas chilenas se encontraban en Concepción y en el Colegio Máximo de San Miguel en Santiago (farmacia que estuvo en el terreno donde hoy se interceptan las calles Marcoleta y Alameda). Los jesuitas aprendieron de los indígenas la propia Medicina Naturista usada. Gracias a las gestiones del P. Haimbhausen y su farmacéutico, el P. Zeitler, en no pocas misiones los jesuitas recopilaron listas de medicinas, muchas de origen vegetal y animal, las cuales con posterioridad ingresaron a Europa como medicina de vanguardia.

En todos los Colegios de la Compañía de Jesús predominó la Medicina Natural, muy enriquecida con productos y experimentos realizados en distintas misiones y colegios. El intercambio de conocimientos y métodos explica la evolución de enfoques en los mismos libros o manuscritos que aún no han sido publicados sobre farmacia, que eran útiles en las ciudades y en las aldeas indígenas. Por medio de los denominados Colaboradores Sanitarios, cargo que era asignado a un indígena, los jesuitas se aseguraban de que los enfermos de dichas aldeas recibieran un adecuado tratamiento. Dicho indígena, instruido por los jesuitas para ello, visitaba cada día a los enfermos en caserones que los religiosos construían fuera del pueblo, los más distantes para los contagiados, y los más cercanos al pueblo, para los convalecientes. Toda esta preocupación demostrada por los religiosos para con los indígenas hizo que éstos denominaran, con especial cariño, a los jesuitas como “paterucha”, que en idioma Chilidugu quiere decir, “papito”; al resto de los miembros de otras órdenes religiosas los indígenas les llamaban “pateru” (es decir, “padre”).

El Procurador Jesuita Carlos Haimbhausen, luego de décadas de esfuerzo por modernizar el Reino de Chile, otorgando a sus habitantes escuelas, universidades, tecnología para sus talleres, y salud por medio de una organización sistemática e inteligente de sus farmacias, falleció en Santiago de Chile en abril de 1767, a los 75 años de edad, siendo sus restos sepultados bajo la cripta de la Iglesia de Calera de Tango, que él también proyectó y terminó de construir en 1753 junto a sus arquitectos. Cuatro meses después de la muerte del P. Haimbhausen sucede la fatídica Expulsión de la Compañía de todas las tierras de las Indias de América, el 26 de agosto de 1767. En aquel momento, sólo el inventario de la Farmacia del Colegio Máximo de San Miguel registraba cerca de 900 drogas tanto europeas como indígenas. La labor curativa del sacerdote Joseph Zeitler fue tan grande y beneficiosa para todo el Cono Sur, que aún pesando sobre él la mencionada Orden de Expulsión dictada por el Rey de España Carlos III y ejecutoriada por el Conde de Aranda, tanto el Virrey del Perú como el Gobernador de Chile, don Antonio Guill y Gonzaga, cuyo confesor de ambos fue el padre Haimbhausen, desobedecieron una y otra vez aquella orden por un período de cuatro años, hasta que se pudiese encontrar un reemplazante. Sólo cuando el padre Zeitler hubo instruido a un colega mundano como sucesor, con mucha pena él abandonó Chile, como último jesuita.



Descripción de Figura: Los primeros Haimbhausen al parecer desaparecieron y se extinguieron antes de mediados del siglo XV, dejando abandonadas minas, tierras y otras diversas propiedades tanto en territorio de la hoy Polonia como en Alemania. Por ello, a fines del siglo XVI los Wieprecht tomaron el control de dichos terrenos, siendo su linaje autorizado a usar el nombre Haimbhausen como título nobiliario y apellido, del cual nacería el sacerdote jesuita Carlos Haimbhausen y cuyo Escudo de Armas aquí se proporciona. Nótese que la Editorial Wallisfurth, creada por el padre del sacerdote alemán Wolfgang Wallisfurth es también de apellido Wieprecht; se trató del conocido escritor Christian Wieprecht, quien trabajó en la industria metalúrgica Friedrich Krupp AG. (El autor de este artículo no puede menos que agradecer el Escudo Familiar y el aporte de los investigadores alemanes señora Gabriele Donder-Langer y señor Erlebach)

Referencia Bibliográfica:

[1] “Totus mundus nostra fit habitatio: Jesuitas del Territorio de Lengua Alemana en la América Portuguesa y Española”, de Johannes Meier. Traducción al español por Adelheid Philipp. Universität Mainz, Alemania. 1998.

[2] “El Conde Karl von Haimbhausen: un Líder Multidisciplinario”. Original de agosto de 2007, y edición revisada de junio de 2009, del autor Rodolfo J. Novakovic.

[3] “Diccionario Histórico de la Compañía de Jesús: Biográfico-Temático”, de los autores Charles E. O’Neill, S.J. y Joaquín Ma. Domínguez, S. J. 2001.

[4] “El P. Carlos Haimbhausen, S.J., Precursor de la Industria de Chile”, del padre Walter Hanisch Espíndola, S.J. Jahrbuch für Geschichte von Staat Wirttschaft und Gesellschaft Lateinamerikas, Vol. 10, año 1973, página 133-206.

sábado, 24 de julio de 2010

EL PADRE WALLISFURTH, UN "VOLCAN" PARA CHILE



Nos hemos acostumbrado a recibir, de modo cotidiano, tantas malas noticias que se nos hace difícil apreciar aquellos hechos o anécdotas positivas que tienen lugar en medio de la vorágine de la vida. Es por tanto, el objetivo del presente artículo (que fue publicado en El Guardián de la Salud, Edición N°75), compartir con el lector casos históricos de personas tan humanas como nosotros, que han sacrificado parte importante de su vida en mejorar las condiciones sanitarias y calidad humana de los chilenos. Nos referiremos brevemente a la Vida y Obra del sacerdote alemán, el padre Wolfgang Wallisfurth Ploch.

Nacido en Dessau, Alemania, en julio de 1915 se vino en agosto de 1938 con la finalidad de estudiar y ordenarse sacerdote en Chile. Más, antes de acceder a estas tierras ingresó a la Universidad de Bonn donde realizó seminarios en Astronomía, Astrofísica, Astroquímica y Filosofía, combinándolos con la práctica de deportes como Jiu-Jitsu, Esgrima y Remo. Unos años antes, en Santiago, astrónomos norteamericanos construyeron el Observatorio Astronómico de la Universidad Católica, situado en la cumbre del Cerro San Cristóbal, por lo cual a su llegada, Wolfgang Wallisfurth se desempeño a cargo de dicho telescopio, siendo su primera fotografía la Cruz del Sur. En su calidad de “astrofísico” en el Seminario se contactó con destacados científicos, filólogos y teólogos, entre los cuales se destacaba el sacerdote jesuita norteamericano, de origen alsaciano, Gustavo Weigel, quien le enseñó una forma novedosa de presentar tesis. A partir del 28 de noviembre de 1943, fecha en que fue ordenado sacerdote en la ciudad de Puerto Montt por Monseñor Ramón Munita Eyzaguirre, sería conocido como el “Padre Dr. Wallisfurth”, dado que un año antes había recibido además su grado de doctor en teología, cuya tesis fue sugerida por el ya mencionado jesuita Weigel. Dados su excelentes conocimientos en matemática y física, se tituló luego de Constructor Civil en la Universidad Técnica del Estado (hoy USACH).

A partir de entonces su fuerza creadora y el interés por apoyar, dando salud y educación, a las familias más desposeídas, no cesaron sino hasta su muerte, sucedida inesperadamente en Alemania, en julio de 1992. En efecto, en la década del cincuenta se dedicó a estudiar los censos y las estadísticas sociales entre los años 1860 y 1958, notando el padre Wallisfurth que casi el 30% de todas poblaciones denominadas “callampas”, que rodeaban Santiago, provenían de la Región del Maule y vivían en condiciones insalubres, expuestas a pestes y a enfermedades. En un período de estudio de casi 100 años, el sacerdote Dr. Wallisfurth notó una disminución de nueve mil habitantes, sumado al hecho que los jóvenes que migraban hacia la capital de Chile carecían de trabajo, lo cual los exponía a los vicios. Por ello, y buscando fondos en Alemania y en Estados Unidos, decidió no sólo dar trabajo y salud a los habitantes del Maule, sino que calculó que las familias chilenas requerían de casas dignas con una cantidad mínima de 65 a 70 metros cuadrados de terreno construido, considerando un baño, una cocina y cinco habitaciones. Y para que los jefes de hogar pudiesen tener dónde trabajar gestionó la creación de la empresa Celulosa Constitución (CELCO) en 1962, la cual fue expropiada luego por el Presidente Salvador Allende, y vuelta a licitar en 1976 por CORFO, quedando CELCO, a partir de entonces, en manos de la Compañía de Petróleos de Chile Copec S.A. Dados los difíciles accesos a la región del Maule en los años sesenta, el padre Wallisfurth “movió cielo y tierra” en el extranjero para traer millones de dólares para la construcción de carreteras y accesos viales dentro de la zona. Y dado su condición de Constructor Civil, personalmente diseñó, planificó y dirigió las obras viales y la edificación de CELCO en dicho territorio, preocupándose personalmente de que las familias de quienes trabajaban en dicha empresa no sólo tuviesen un buen salario, sino que sus casas estuviesen adecuadamente construidas. Para ello, en 1959 el padre Dr. Wallisfurth trajo desde Alemania a la entidad Caritas, convirtiéndose en Caritas-Chile. Luego crea la entidad relacionada INVICA (dedicada únicamente a la construcción de viviendas populares dignas) y en 1964 forma la Fundación Alemana para el Desarrollo de Chile, FUNDAL, cuyo objetivo fue posicionar a nuestro país como una futura potencia económica, dados los recursos minerales y las materias primas existentes. Gestionó, para ello, personalmente con el presidente Jorge Alessandri, la promulgación del Decreto N°412 en el año 1963, que se refiere al convenio entre la República Federal de Alemania y la República de Chile, consistente en la internación liberada de derechos de aduana de maquinarias y de vehículos a favor de obras de beneficencia.

Por otro lado, su amor por Chile llegó a tal punto que, desde su llegada al país en 1938 hasta inicios de la década de los setenta, logró acumular una colección de más de 80 mil libros, más mapas antiguos de Sudamérica y otros documentos históricos, de tiempos de la colonia e inicios del siglo XIX, que pasaron a ser una fuente importante de consulta conocido como “Biblioteca Hispanoamericana Dr. Wolfgang Wallisfurth”, la cual fue llevada fuera de Chile y hoy se encuentra en la ciudad de Colonia en Alemania, bajo la dirección de la arquidiócesis de aquella ciudad en el centro de extensión de nombre “Maternushaus” (la Casa Materna).

En resumen, y aunCursivaque muchas de sus obras han quedado en el olvido, después de su muerte sucedida el 11 de julio de 1992, su impulso para industrializar Chile y para dar una mejor calidad de vida a las familias chilenas es innegable. He aquí que condensamos algunas de sus principales obras: Representante en Chile de la Sociedad San Rafael, fundador del sistema de ahorro habitacional “Casas-Chile”; realizó los estudios previos, el financiamiento y la construcción de CELCO; sostenedor del Hogar del Inmigrante en Quinta Normal y Puerto Varas e INCAMI; creador de la Fundación Alemana para el Desarrollo de Chile; se encargó de la Distribución de Semillas Calificadas (Legumbres); creador de Capacitas (entidad para minusválidos); fundador de la Escuela de Auxiliares de Enfermería; fundador de Caritas Chile y luego de INVICA; construyó y ayudó al Leprosorio de Hanga Roa (en Isla de Pascua), así como realizó un levantamiento topográfico de islas Juan Fernández y Rapa Nui; fundador de las entidades de ayuda “Comité de Socorro” y “Salvad a los Niños”; fundador de FOMENTA y de PRODESA; planificación e implementación de Reforestación de Chile; creador de fundación FINDE; reconstrucción de Puerto Saavedra; fundador de la SOCIEDAD LECHERA DEL SUR; fundador de Tecnicoop, que fue el instituto para la asesoría técnica y financiera de proyectos de construcción de viviendas; así como de Invicoop, cooperativa de apoyo a los ahorrantes de menos recursos. El padre Dr. Wallisfurth, un hombre de gran visión, buscó eliminar las fuertes desigualdades existentes en el ingreso que se originaban por el crecimiento de las ciudades, por el aumento de la población, los fenómenos migratorios del campo a la urbe, lo que creaba centros de marginalidad en el corazón de la capital, Santiago. Por ello, este sacerdote alemán lamentó mucho cuando en 1973 fue obligado a vender CELCO al gobierno de don Salvador Allende, siendo don Patricio Aylwin Azocar el abogado que gestionó dicha transferencia.

No obstante, y a pesar de todas estas y otras desilusiones, siempre mantuvo su alegría y energía, consolidando más que ninguna otra persona de la época los tradicionales lazos de amistad y ayuda germano-chilenos. Por último, desgastado aunque nunca agotado por los múltiples trabajos en tierra chilena (donde fue ordenado sacerdote, se doctoró en teología y se tituló de Constructor Civil), el padre Wallisfurth pudo descansar en la amada tierra de su Alemania Natal.



Fotografía del sacerdote alemán, Padre Dr. Wolfgang Wallisfurth Ploch, (27 de julio de 1915 - +11 de julio de 1992)

Fuentes consultadas:
[1] “Gottes Mann für Lieb und Seele, Wolfgang Wallisfurth 1915 bis 1992”, de los autores Dr. Rudolf Schloz y padre Maurus Matthei, O.S.B. Fundal. Agosto de 1997.
[2] Archivo Nacional. Documentos del Ministerio de Justicia. Departamento de Personas Jurídicas.
[3] Empresas COPEC S.A. Gerencia General. El Golf 150, Piso 17. Las Condes

martes, 13 de julio de 2010

VIDA Y OBRA DEL PADRE WOLFGANG WALLISFURTH

Estimados Amigos:

junto con agradecer a todos los lectores que en forma periódica leen estas páginas, y en especial vuestros contínuos y muy útiles aportes efectuados, deseo comunicarles a todos y cada uno de ustedes que se ha publicado, en un medio periodístico chileno, por primera vez desde su muerte, un extracto de la Vida y Obra del padre Dr. WOLFGANG WALLISFURTH, sacerdote que dio su vida en favor de los chilenos más necesitados, sobre todo hacia aquellos pertenecientes a la Región del Maule.

http://www.guardiansalud.cl/ (Sólo Portada del Periódico)

En efecto, en la Edición N°75 de El Guardial de la Salud, el cual se publica mensualmente y que en Santiago posee un costo de $500 pesos chilenos, se publica en la página 10, un artículo titulado "el Padre Dr. Wallisfurth, un Volcán para Chile", en el que se resume los estudios y las principales actividades, desarrolladas en nuestro país, por dicho sacerdote alemán nacido en julio de 1915 y fallecido en Alemania, en el mes de julio del año 1992.

Para todos aquellos que deseen leer el artículo, este pariódico puede ser adquirido en la región Metropolitana (a un valor de $500 pesos), y en las regiones I, II, XI y XII (a un precio de $600 pesos)


viernes, 28 de mayo de 2010

CHILE Y LAS COLONIAS ALEMANAS, SIGLO XIX



SUBCAPÍTULO “LA PROVINCIA DE ATACAMA” (PÁGINAS 407 – 417) del libro publicado en 1890 por el alemán HUGO KUNZ, bajo el titulo “Chile und die Deutschen Colonien”:

Traducido del texto alemán por: RODOLFO J. NOVAKOVIC

SANTIAGO DE CHILE, abril de 2010



IMÁGEN: Fotografía de la tapa del libro que fuera publicado por el alemán Hugo Kunz en 1890, bajo el título "Chile und die Deutschen Colonien". En aquel entonces no se reemplazaba la K por la C, de manera que hoy el título alemán sería "Chile und die Deutschen Kolonien", es decir y traducido al español, "Chile y las Colonias Alemanas".

LA PROVINCIA DE ATACAMA

I.- EL DESIERTO DE ATACAMA

El Desierto de Atacama se extiende desde el Río Loa hacia el sur hasta Copiapó y quizá más al sur de dicha ciudad, ya que no se aprecian claramente fronteras trazadas, hasta que poco a poco se va convirtiendo en la flora de Copiapó.

El desierto es uno de las más áridos y en pocos lugares como este se puede ver la tierra arenosa; se eleva abruptamente desde el mar desde los 600 hasta los 1000 metros, y que luego, poco a poco, forma una meseta de 3500 a 4000 metros, hasta donde se elevan las altas montañas, que se disponen más o menos en tres líneas rectas orientadas de norte a sur, pero sin formar una cadena montañosa real. Así de yermo parece este desierto, sin embargo no está totalmente desprovisto de plantas, como se podría imaginar, porque en todos lados puede encontrarse zonas antiguas, zonas de vegetación perenne, la mayoría aisladas, y sólo a los pies de las laderas y en los barrancos puede hallarse una abundante vegetación; mientras que en el fondo del valle se encuentra en su mayoría arroyos pequeños, y hermosos pastos, pero a menudo dentro de un terreno pantanoso. Las plantas desérticas son bajas, las especies leñosas suelen establecer tallos con ramas tupidas y formando espesos arbustos; sólo donde existen cursos de agua y cerca de los 2500 metros de altura se puede aún encontrar árboles: Chañares (Gourliea chilensis) y Algarrobos (Prosopis siliquastrum), más arriba se observa una mera Verbenacea (Neospartum striatum) formando arbustos que sobrepasan los 3 metros de alto; las otras plantas leñosas, como Pingo-Pingo (Ephedra sp.) y Cachiyuyo (Atriplex sp.), poseen propiamente tallos gruesos, pero que tienden a acostarse a ras del suelo. En general, la parte occidental del desierto es más escaso en plantas que en la meseta, donde es más común encontrar pastos y cursos de agua entre las montañas, tal como en Breas, Vega del Diablo, Antofagasta y otros puntos.

El número de especies es proporcionalmente grande, y la distribución por familia es aproximadamente la siguiente: Synanthereae 23.5%, Gramineae 11.25%, Solanaceae 7.25%, Leguminosae 5%, Cruciferae 4.75%, Verbenaceae y Malvaceae 3.75%, Portulaceae 3.5%; mostrando el resto de las familias sólo pocas especies. La vegetación interesante es la siguiente: arboles Chañar y Algarrobo, así como la Rica-Rica (Lippia deterticola), que forman bosquecitos de aproximadamente un metro de alto; los robustos aunque achatados Pingo-Pingo y Cachiyuyos (especies Ephedra y Artiplex), que frecuentemente se utilizan para leña; una vegetación leñosa interesante es el Cuerno de Cabra (Adesmia subterránea y otras), que tiene ramas muy procumbentes de espinas y una raíz muy desarrollada, y variados tipo Fabiana (Solanacee), y a causa de las variedades de hojas exfoliadas se denominan Pata de Perdiz (en alemán Rebhuhnbein); que entre las plantas herbáceas es una de las más notables. Muchas de estas plantas son pegajosas o lanosas y algunas de ellas poseen un fuerte aroma, de modo tal que ellas están en poder de unos pocos habitantes de la zona que las utilizan por su poder curativo.

El mundo animal está muy escasamente representado en cada comarca o zona. Los animales más numerosos son los Guanacos (Auchenia guanaco), el que probablemente desciende de las Llamas y de las Vicuñas (Auchenia vicuña), de los cuales en el desierto se encuentran pequeños rebaños; aunque son animales muy tímidos, y es difícil que se acerquen a distancia de tiro, cuando no están en búsqueda de zonas con agua. El Puma (Felis concolor), comúnmente denominado León, no está totalmente ausente de la zona, aunque aparece esporádicamente; un gato silvestre y un pequeño zorro (Canis Azarae) pueden hallarse algunas veces. Entre los roedores se encuentran la Viscachas (Lagidium lutescens Ph.), que son animales como conejos con largas colas, y las Chinchillas, que tienen cierto parecido a las ardillas; ambos viven en abismos rocosos, y son los últimos habitantes en lo alto de la frontera donde están la nieves eternas; y en muchos lugares del desierto hay incontables agujeros de ratas y pasadizos (destruidos luego por el paso de los animales montados al cruzarlos), que han sido hechos por una variedad de Gattung Ctenomys (tipo de ratones) de cola corta, los cuales habitan principalmente en las raíces leñosas del arbusto Cuerno de Cabra, donde preparan sus madrigueras, gracias a los desarrollados músculos de sus mandíbulas. Pueden verse estas madrigueras de rata, donde las altamente raras especies denominadas Tujos o Sartenejas semejan más a pequeñas marmotas que a ratas, y las que casi nunca abandonan sus madrigueras sino hasta después del anochecer.

Entre las aves planea el Cóndor sobre el desierto, y se encuentran en las altas zonas el Tiuque de la Cordillera (Caracara montanus), diversos halcones y lechuzas, mientras que hacia las zonas costeras se encuentran los Tiuques (Caracara chimango), los Traros (Caracara vulgaris), así como los dos buitres Gallinazo (Cathartes urubú) y el Jote (Cathartes aura). En las quebradas cubiertas se encuentran variedades de pinzones, un pequeño papagayo, grandes perdices y pequeñas aves de la variedad de la codorniz, muchos bellos flamencos (Phoenicopterus andinus), denominados Parrina, los que pueden hallarse en lo alto sobre los 3500 metros, y unos de pico invertido, que es propio de las alturas, y por sobre y en dicha zona se aprecia una especie de Avefría, y de manera cuantiosa se encuentra una pequeña tórtola, la que puede hallarse en casi todas partes y en forma de bandadas. En la zona norte del desierto, en torno a la localidad de Peine, se encuentra también el avestruz patagónico (Rhea Darwini).

Entre los anfibios propiamente se encuentran muchas lagartijas de diversas variedades, en las corrientes de agua y en sitios húmedos se hallan también las de una u otra variedad de ranas; y aunque aquí y allá se presentan serpientes, estas serían muy raras.

Respecto a los peces existe una muy poca y pequeña variedad de especies y no muy frecuente. Los insectos son escasos, algunas mariposas volando alrededor y propiamente muchas diferentes moscas, sin embargo, todas las clases restantes están muy escasamente representadas, aunque todos estos animales son de colores oscuros, e incluso las mariposas poseen colores muy uniformes. El clima del desierto es diferente dependiendo de la altitud y de la latitud geográfica; en las zonas altas los días son calientes, mientras que las noches el resultado del fuerte impacto térmico es que las temperaturas sean bajo cero grados centígrados, el aire es muy seco y enrarecido, y casi siempre sopla un viento cortante el cual tiene lugar alrededor del mediodía tendiendo a disminuir ligeramente por la noche. La lluvia cae al oeste de las montañas con poca frecuencia, pudiendo pasar 20 o hasta 25 años sin llover, período después del cual llueve y llueve hasta una situación muy cerca de lo que parece un diluvio, hasta llenar con agua los cañones montañosos que van desde el este hasta el mar, que incluso pueden desembocar en el océano. En la parte más alta, entre las grandes montañas, probablemente llueve con más frecuencia, aunque sigue siendo la lluvia escasa, lo cual explica el por qué dichas montañas poseen escasa nieve, comenzando la línea de las nieves eternas recién por sobre los 5500 metros.

El desierto es por lo general, para el pueblo, de poca utilidad. Los pocos habitantes permanentes de la meseta poseen ovejas y burros, algunas vacas, uno que otro caballo o mulas, viviendo en parte de las ganancias que producen sus rebaños, o en parte de la caza del Guanaco y de la Vicuña, o cultivando aquí y allá un poco de alfalfa, o maíz, o una pequeña variedad de papa y quinoa, a veces un poco de cebada, pero que nunca llega a madurar. Los principales beneficios del desierto se encuentran en las vetas mineras, que particularmente se orientan hacia el Pacífico, y donde se agradece las más importantes minas y sitios de origen; así como también la explotación y el almacenamiento del nitrato de sodio cerca de la costa y del bórax en las salinas de las mesetas. Sin embargo, el salitre no es tan abundante como en Tarapacá. Al norte del desierto de Atacama, desde el Río Loa hasta el Río Camarones, el cual desemboca en el mar en la latitud 19°13’ sur, se extiende la provincia de Tarapacá. La costa se eleva abruptamente por sobre los 1200 metros, ligeramente achatada, y a partir de ahí desaparece casi totalmente la vegetación. La pendiente y altura de la cordillera en sí poseen casi la misma Flora y Fauna, similar a la de la meseta del Desierto de Atacama.

Entre las montañas costeras y los pies de la Cordillera, con alrededor de 15 leguas de ancho, se encuentra una planicie, denominada la Pampa del Tamarugal, con zonas de un fino carbón de piedra, zonas que permanecen con arena, y en el medio y alrededor de los pantanos del Río Loa existen grandes depósitos de sal, los cuales se pueden encontrar a lo largo de todo el lado este de la pampa, justo a los pies de las montañas costeras donde está el famoso salitre de Tarapacá. La mitad norte de la Pampa casi no posee vegetación; el sur dispone de reservas a veces grandes otras pequeñas de Tamarugos y Algarrobos, con diferentes arbustos entre medio, restos de grandes bosques, los que poco a poco han sido utilizados en las fundiciones y para la fusión del salitre.

Como se dijo anteriormente, no puede dibujarse una frontera al sur para la flora del desierto, puesto que la misma ha ido cambiando paulatinamente y confundiéndose con la flora de la provincia de Coquimbo, aunque también esta última flora se va modificando de norte a sur en forma constante e imperceptible, y en la medida que aumenta la latitud, y aumentan los días de lluvias, las especies vegetales nortinas son paulatinamente reemplazadas por otras formas, transformándose la flora más y mas, grado a grado, hasta llegar al Río Maule donde comienzan propiamente los bosques del sur, aunque aquí se muestran sólo parcialmente, aumentando con más frecuencia hacia al sur, puesto que los bosques comienzan a dominar completamente el terreno sólo al llegar a los ríos Cautín e Imperial.

II.- CALDERA

Situado en las orientaciones 27°5’20” de Latitud Sur y 70°56’ de longitud Oeste, a lo largo de una estrecha franja costera de arena, Caldera ofrece desde el mar la vista de un poblado en el desierto. La naturaleza otorga sólo una bahía bien protegida, donde por medio de dos muelles los buques pueden desembarcar hasta 2000 toneladas, lo que lo convirtió en un puerto conveniente con la capacidad suficiente para la exportación de minerales de cobre y plata desde la provincia de Atacama, con su glorioso pasado. Como elementos de importación podemos mencionar preferentemente el carbón, la madera, los artículos de hierro, al considerar principalmente las necesidades del ferrocarril y de la minería.

Caldera, situado a 82 kilómetros al oeste-noroeste de Copiapó, fue creado a consecuencia de la ley del 21 de diciembre de 1850 que beneficiaba a los ingenieros norteamericanos de la Compañía Mexicana y Sudamericana (Mexican and South American Company). Desde entonces, bajo la latitud 27°20’, se encuentra el puerto de Copiapó, que fue considerado malo e inseguro, olvidado y del cual existe hoy su nombre.

El comercio de Caldera fue el resultado de las innumerables minas de plata y de cobre, las que consumen materiales mineros y alimentos, cada vez más activas y significativas, y dado que la provincia no podía cubrir las necesidades de agricultura ni de ganado, y la industria local fue tan pequeña como lo es hoy, la mayoría de las necesidades debían ser suministradas por mar desde Valparaiso hasta Caldera, y desde allí, por medio del ferrocarril, llevadas a la ciudad de Copiapó. Así ingresaban por el puerto barcos cargados de mercancías y de alimentos, los cuales embarcaban luego, como cargamento de retorno, ricos minerales de plata y de cobre, mientras que desde la provincia argentina de Cuyo, por los amplios y cómodos pasos cordilleranos, se transportaban hacia Copiapó grandes manadas de caballos, mulas y ganado vacuno. Entre tanto, la producción agrícola de Copiapó ha tenido una evolución muy favorable. Hoy en día, el valle de Copiapó es famoso por la riqueza de sus frutas y por su cultura vitivinícola. El forraje (pasto), los cereales y la cebada se constituirán en fuente suficiente para cubrir todas las necesidades de la provincia. Las sandías en San Antonio son propiamente exportadas hacia el norte.

Al igual que el puerto, la ciudad de Caldera es también un producto completamente artificial, su efímera existencia son las ya antes mencionadas necesidades sin precedentes. El entorno es, como la mayor parte de la provincia, caliente, un desierto inhóspito, sin agua y la vegetación. El agua se obtiene, tanto para los habitantes como para las locomotoras del tren, mediante la destilación del agua de mar. En caso de una constante filtración proveniente de Coquimbo desde algunas estalactitas, la calidad del agua potable obtenida deja mucho que desear. La agricultura es imposible por lo que se debe cultivar algunas hortalizas mediante la técnica para plantas de invernadero. A pesar de ello el clima no es perjudicial para la salud, aunque la carencia de toda vegetación en este desierto sin sombra, la falta de precipitaciones atmosféricas y las puras aguas de manantiales constituye un estorbo a la permanencia de un buen estado de salud poco común, aunque ahí desde largos años los extranjeros avecindados de mentalidad opuesta, dicen que por medio de una dieta prudente Caldera bien a ser uno de los lugares más saludables que se conozca. La temperatura media anual para Caldera (combinando la información proporcionada por C. Moesta, Hann y Supau) es de 16.5 °C.

Como ya dijimos, las relaciones en Caldera fueron por años diferentes a las de hoy. En el año 1882 se contabilizaban en la zona 2500 habitantes, y cada año arribaban 5, 8 o más veleros alemanes en este puerto local, para descargar sus mercaderías, aunque acontecía escasamente en aquel entonces, que estos mismos u otros barcos alemanes tomaban carga desde allí. En ese entonces existían también muchas empresas comerciales de no poca importancia, tales como Juan Dauelsberg, Scheffler y Stahmer, Teodoro Finger, Juan C. Morong, Piedra y Cia, etcétera. En aquel tiempo se desplomó la edificación del viceconsulado del Kaiser de esta zona, de la cual tomó posesión por primera vez el señor Johann Dauelsberg. Su sucesor en el período comprendido entre el 1° de julio de 1876 hasta 1885 fue el señor Julius Scheffler, socio de la ya mencionada compañía, el cual desde 1881 y con la licencia del Gobierno del Kaiser al mismo tiempo desempeñaba el cargo de Vicecónsul Británico Real.

Luego de la dimisión al cargo por parte del señor Scheffler, quien regresó a Alemania (Dresden) el 1° de julio de 1883, las relaciones en Caldera se tornaron esencialmente distintas. Algunas de las compañías antes mencionadas dejaron de existir. Otras casas comerciales del mismo rubro no se sintieron alentadas a establecerse allí, y así la actividad comercial de Caldera se redujo a su mínima expresión. Desde fines de 1888 se traslada el lugar hacia el distrito consular de Copiapó. La población para el año 1885 según los registros de Caldera contabilizaba un total de 2129 mientras que hoy borden apenas los 1800 habitantes, dentro de los que se podían encontrar 5 alemanes, comerciantes y agentes de aduana. Las únicas empresas comerciales de cierta importancia, las que en ese momento tenían domicilio en Caldera, fueron: Teodoro Finger, Stahmer y Cia., Piedra y Cia., Juan C. Morong y H. B. Beazley. Como las relaciones retrocedieron mucho, demostrado por los hechos, que desde el 1° de julio de 1885 sólo anclaron ahí 96 veleros, más el buque a vapor de la Línea Pacífico Kosmos y Hamburgo que ancló apenas 6 veces. En suma en el año 1888 aquí arribaron 287 barcos (1 de guerra, 109 vapores y 25 veleros) con una carga total de 352.667 toneladas, mientras que zarparon 281 barcos (2 de guerra, 108 vapores y 25 veleros) con un total de 347.140 toneladas.

Pero aún existiendo, en los 82 kilómetros al norte donde está situado Copiapó, una línea de ferrocarril que la une con Caldera, el comercio permanece por el momento totalmente decaído. Las condiciones de vida de Copiapó muestran un buen precio para el cobre, donde hoy existe gran cantidad sin contar las minas existentes cuya actividad surge nuevamente entre tanto pudiesen regresar los mineros que emigraron. Si pudiese mantenerse estable, por algún tiempo, el actual precio del cobre (58 sh.), en breve la ciudad de Copiapó podría recuperarse. Esto siempre que también Caldera quede completamente sujeto a Copiapó.

No obstante, la posibilidad no puede excluirse, de que en el futuro las relaciones experimenten un cambio continuo a favor de Caldera. Esto habría sucedido por el desinterés en ejecutar el proyecto planificado hace 40 años de prolongar el tren Copiapó-Caldera por sobre el paso andino conocido como San Francisco hasta la provincia argentina de Catamarca, en donde desde Chumbicha hacia Córdoba, Santa Fe y Rosario existe una conexión ferroviaria que permanece lista desde hace años y que conecta con la ciudad de Buenos Aires. El señor Wheelwright estuvo preparado en el año 1850, iniciando en ese tiempo las primeras obras del tren en Caldera, a favor de continuar el primer proyecto ferroviario trasandino; en el año 1870 hicieron el máximo esfuerzo el ingeniero San Roman para realizar los planes de los Wheelwright que en aquel entonces se traducía en el proyecto de los Clark (via Uspallata) en una dudosa forma de competencia, lo que disipó las energías y el interés para construir un ferrocarril que trepara por sobre los Andes, de modo que el señor Clark habría iniciado muy tarde la construcción de su línea, la cual sin duda era la mas importante, y de seguro la primera. Alrededor del año 1873 el proyecto fue dejado de lado. Lo que siguió fue muy inadecuado para las empresas, y especialmente inadecuado para la construcción de una red ferroviaria entre Chile y Argentina, la cual andaba a la greña a causa de su frontera. Luego sobrevino la guerra con Perú y Bolivia y sus consecuencias. Ahora, al habituarse a las consecuencias, ya quizá superadas, hay una marcada tendencia a la construcción de ferrocarriles en Chile, que no está exento de excesos, los que naturalmente finalizarán, cuando el proyecto señalado pueda ver de nuevo la luz. El empuje formal fue esta vez dado por la empresa de ferrocarriles argentina Carranza de Buenos Aires. El comité directivo modificó el tren Caldera-Copiapó, cuyos dividendos habían disminuido desde el año 1884 a un 5%, pensando con razón que sería favorable a los empresarios, y que sin duda ganarían mucho o poco, con la prolongación del tren andino. El propio consejo directivo se ha volcado en busca del apoyo del gobierno por medio de la Intendencia (que por supuesto desea obtener un interés garantizado del capital para la construcción del ferrocarril) . Finalmente el gobierno ha dado carácter de urgencia al tema considerándolo como la Desiderata del Corazón de la Provincia.

Si la ejecución de este proyecto fuese un hecho consumado, se utilizaría en lo que respecta a productos nacionales del noreste de Argentina a Caldera transformándose en un puerto de competencia a Valparaíso, y al mismo tiempo sería posible procesar grandes minas de plata y de cobre, las que hasta ahora debido a los costos, quedan fuera de este servicio. Hasta aquel entonces, el transporte comercial se concentraba entre Chile y la provincia de Cuyo vía Mendoza hacia Valparaíso. Existe la preocupación, sin embargo, que la influencia de los hacendados de las cámaras obedezca a una consideración estratégica de las potencias financiaras que impidieran adoptar este proyecto, pensando que el tren pueda permitir por medio de su cómodo y amplio paso una puerta de entrada a la Argentina en caso de guerra.

Desde el 1° de junio de 1888 también se formó en Caldera una asociación alemana que agrupa a la mayoría de los lugareños y compatriotas de los alrededores y cuyo lugar establecido para las reuniones corresponde a la casa del Sr. Leonardo Landmann (Hotel Unión). Como lugar de parada para los extranjeros que están de paso se les recomienda el ya mencionado hotel. El precio del hotel, sin vino, es de $ 3.

En una pequeña bahía al sur, distante a 4 kilómetros de Caldera, se pueden ver encajados en las rocas huesos fosilizados, los que se pueden extraer sólo en fragmentos. Y aunque dichos huesos emergen incompletos, sin lugar a dudas, ellos pertenecen a una ballena. No puede permanecer sólo como una curiosidad el hecho que aquí se han desenterrado, en los alrededores de Caldera, una gran cantidad de antigüedades que fueron de los pasados habitantes indígenas, tales como puntas de flecha de piedra, utensilios en hueso, para la pesca, cuchillos, agujas, etc., además de Oro, Plata, y utensilios en cobre y objetos de adorno, perlas, las que con increíble esfuerzo debió haber sido hechos; además de arcos y flechas en madera con formas de animales y aves, finas flechas talladas, ollas, vasos para el agua, grandes tinajas y muchas otras cosas. Muchos de estos utensilios que ya fueron descritos en el libro “Los Aborígenes de Chile” de José Toribio Medina (en el año 1882). Existen algunas muy bellas colecciones de estos objetos, las cuales se encuentran en manos de ingleses y de alemanes. Existen además excursiones que son de interés para los amantes de las cacerías. Aproximadamente 30 kilómetros de Caldera, en las montañas, se hallan las denominadas Aguadas, donde permanecen descansando incontable cantidad de guanacos. Sin embargo, la caza es muy difícil y extenuante. Entre las minas que se hallan en las inmediaciones de Caldera tenemos “Morado”, además del “Algarrobo”, “Quebrada Seca”, “Salitrosa”, “Flamenco”, “Chañarcillo”, las que dan empleo a un total de aproximadamente 215 mineros. La mas significativa es “El Algarrobo” con una producción mensual de 1000 metros con cerca del 20% Centnern de mineral cobre, así como el mineral “Morado” con 600 metros de una veta de cobre del 21% Centnern (Nota del Traductor: un Centnern, de acuerdo con la explicación del geólogo alemán de la UDA, Dr. Wolfgang Griem, es la unidad de medida escandinava y alemana que equivale a 50 kilogramos). El metal viaja hacia Lota y Guayacán. Pero antes se funde en Caldera, donde operaba también una faena de Bórax, la cual hoy está cerrada.

Desapareció también una excursión que se realizaba por ferrocarril alejándose unos 10 kilómetros de Copiapó, hacia una fundición de cobre muy significativa de Tierra Amarilla, que pertenece a la Casa Edwards. Para visitar la fundición se requieren dos días; allí el tren, el que hoy parte desde Copiapó, se regresa no antes de otros tantos días desde allá.

En la iglesia católica de Caldera es divertido cuando se acerca la noche santa de Navidad, mientras le lee la misa. Con la campanada de la medianoche de pronto una voz humana irrumpe con un alarido similar a tres veces el sonido de un gallo –la señal para el desencadenamiento de un brote de alegría de la comunidad devota, que con cientos de aplausos golpean los tímpanos, hasta que el espectáculo pagano va decayendo poco a poco y en virtud de los sonidos de la música de la iglesia la asamblea señala: “cuando el perro salta con la salchicha sobre la piedra angular”.

III.- INFORMACIÓN HISTÓRICA SOBRE COPIAPÓ

La primera información sobre Copiapó data del año 1533. Luego de que Francisco Pizarro hubiese ejecutado al inca Perus Athahualpa en Cajamarca y de esta manera haciéndose dueño y señor de estas ricas tierras, su compañero Diego de Almagro, con un ejército de 570 españoles y 15.000 peruanos (los que estaban bajo el mando del jefe peruano Paully, quien tenía la condición de hermano del inca Manco), cruzó el Desierto de Atacama hacia el sur de aquellos países a la conquista de las tierras que pudiese hallar. En este desierto perdió a causa de la fatiga 10.000 peruanos y 150 españoles, y el resto de su ejército habría encontrado una muerte segura, si no hubiese sido por la vigorosa gente que lo acompañaba y por la suerte de haber hallado el Valle de Copiapó.

Allí Diego de Almagro encontró una tribu indígena, la que le recibió de la manera más hospitalaria y proporcionándole la comida necesaria para su ahora empobrecido ejército, de modo que las tropas pudiesen luego irse de allí. Paully, respetado por aquellos indios como el hermano que se sienta al lado del inca de Perú, debió tolerar que aquellos le entregasen un regalo consistente en 500.000 ducados hechos en oro puro, el que luego debió entregar a su comandante Diego de Almagro. Aún así, él no mantuvo el oro para si, sino que en una actitud sorprendente, luego de haber hallado esta riqueza, y contento de estar en posesión de esta tierra, lo regaló a su desmoralizado ejército para animarlos a continuar, y a superar nuevos peligros y dificultades. Al interior de las casas de los indios hallaron que las mujeres y las muchachas colgaban pesadas y masivos collares de oro y anchas pulseras de dicho noble metal, y alrededor de sus cabezas, brazos y piernas, e incluso una gran parte de los utensilios de la casa, estaban hechos en oro. De aquí partió Almagro y su ejército siempre hacia el sur, pero a pesar de la mencionada ayuda hospitalaria y la recompensa que se les otorgó, y que sin la ayuda de esta tribu, todos ellos habrían de seguro sucumbido por las miserias y penurias, gradualmente aumentó la Sed de Oro de los españoles, y comenzaron a robar, iniciándose excesos de todo tipo. A partir de ahí varios españoles perdieron la vida, escogiendo Almagro la venganza y eligiendo el camino mas corto para apropiarse de esta tierra, procedió a quemar públicamente a los indios mas respetados de Coquimbo.

De ahí Almagro avanzó hasta la Bahía de Quintil, bautizada con el nombre de Bahía de Valparaíso, donde, desde el Perú, Juan de Saavedra le proporcionó hombres y municiones. Posteriormente, sin embargo, en la guerra contra los Promaucaos, Almagro perdió una cantidad significativa de sus hombres, por lo que se vio obligado a retroceder y regresar al Perú, donde poco después muere ajusticiado a causa de una conspiración efectuada por el hermano de Francisco Pizarro. Motivado por las noticias de una fabulosa riqueza en oro, en el año 1540 Pizarro envió, contra las tribus indígenas, un nuevo y significativo ejército al mando de Pedro de Valdivia. Este general de campo no sólo sometió a los habitantes de Copiapó, sino que logró someter a todos los habitantes indígenas que viven más al sur. Desde entonces estas tierras quedaron bajo dominio español hasta el año 1818, cuando Chile se declaró una República independiente.

IV.- COPIAPÓ

La ciudad de Copiapó, fundada por José Manso en el año 1772 en el río del mismo nombre, situada a 396 metros por sobre el nivel del mar, y desde diciembre de 1851 conectada por medio de una vía ferroviaria de 82 kilómetros con el puerto de Caldera, es el punto central para la minería de la plata y del cobre de la Provincia de Atacama. Complace el contraste de esta ciudad con Caldera. Gracias a su privilegiada vegetación más exuberante, a sus majestuosas iglesias, de muy buen gusto, áreas con casas de dos pisos, sus bellos jardines privados y con estatuas adornando plazas públicas, Caldera impresiona por su riqueza y cierta elegancia. La ciudad posee un hermoso teatro construido, un liceo, una academia de montaña, alumbrado a gas, una estación de tren, una estación de correo y una de telégrafo, y un sitio para el Consulado del Kaiser alemán.

Copiapó debe agradecer su fama mundial cuando en el año 1832, cuando a 10 millas de distancias, fue descubierto la gran reserva mineral de plata de Chañarcillo. El descubridor fue un cateador pobre, Juan Godoi, quien encontró en la superficie de la ladera de la montaña Chañarcillo grandes conglomerados de plata, que se conjetura halló casi de inmediato, procediendo a vender sus derechos a la familia Gallo por una pequeña suma de dinero, la cual despilfarró, muriendo más tarde en la pobreza. La familia Gallo, en cambio, obtuvo una enorme riqueza a partir de dicha mina. Es mas, en uno de los sitios públicos de la ciudad de Copiapó se erigió un monumento en honor a Godoi, y que a su nombre también se colocó una aldea situada a los pies de las montañas. Hace unos 10 años alguien calculó el valor de la producción bruta de Chañarcillo en un valor superior a los 300 millones de pesos oro. El mineral de Chañarcillo representa una montaña de aproximadamente 331 metros de alto, formado con exclusivamente el mineral de plata. En la parte de la veta superior de la mina Bolados se encontró una masa mineral de 100 Centnern (50 kg x 100 = 50 mil kilogramos) de plata nativa con inclusiones de Cl-Br-Ag (Br-Clorargirita), las cuales debieron ser cinceladas. El mineral Chañarcillo, que representó cuantiosas riquezas y que fue casi la génesis de Copiapó, que sin duda se debió a su tren, actualmente se encuentra totalmente improductivo. En una semana no se obtienen más de dos carros de plata mineral en conjunto. Para todos quienes realizan cálculos, creen que existiría en la minas al menos la cantidad de 300 millones de pesos en plata mineral.

Figura N°1: fotografía que muestra un trozo, de dimensiones 5 x 4 cms., del mineral Ag(Cl,Br) o Bromian Chlorargyrite (en alemán, Chlorbromsilber), que corresponde a una variedad de la Chlroargyrite (AgCl) extraída de la zona Broken Hill, New South Wales, en Australia. Trozos similares de Br-clorargirita fueron hallados, durante el siglo XIX, al interior de una masa metálica de plata nativa, de más de 5 toneladas, encontrada en la mina chilena de plata Bolanos (fotografía extraída de Mindat.org, de propiedad de don Greg Murray).

El lugar Chañarcillo, cuyo nombre proviene de los destruidos bosques de Chañar (Gourlica chilensis), también conocido como Placilla de Juan Godoi, se encuentra a 4473 metros por sobre el nivel del mar, y está cerca a los pies elevándose por la montaña Chañarcillo, en las estribaciones de la cordillera de los Andes, la cual es totalmente desolada y sin vegetación, desde la cima hasta la base con 100 faenas mineras de plata, la cuales hoy casi todas se encuentran cerradas o fuera de servicio. Más, no sólo en esta montaña, sino también en las inmediaciones que rodea este lugar, e incluso en los caminos de las faenas de las minas de plata y en varias millas a la redonda, en torno a muchos otros distritos mineros, como por ejemplo Bandurrias, Cerro Blanco y otros; todas las cuales se encuentran hoy fuera de servicio, aunque sin embargo prometen entregar un rico ganancia en plata mineral.

Más aun, Copiapó está ahora retrocediendo debido al ocaso de la industria del cobre. Sólo se encuentra una mina de cobre que actualmente se explota con éxito. Se llama Dulcinea, la cual está cerca de Puquios, y se halla en posesión de los ingleses. La producción mensual de los últimos importes extraídos de la mina Dulcinea alcanzan los 5.000 quintales métricos con 20% de cobre. Mientras que a su alrededor operan sin éxito cientos de pequeñas minas.

En las proximidades de Puquios, en Maricunga, se encuentran grandes depósitos de Borato de Cal, la cual puede extraerse. La Cal contiene también nitrato de calcio. Los grandes lechos de Borato de Cal son de mala calidad, porque ellos contienen mucha sal y Sulfato de Cal, encontrándose en la cordillera de Copiapó, en las proximidades de la frontera con Argentina. Los ingleses, quienes con sus empresas han tratado dale monopolizar el negocio, mediante la reducción de precios y la eliminación de la competencia alemana, con los depósitos de Borato de Cal en Europa han caído en el descrédito. En las proximidades de estos depósitos de Borato de Cal se encuentran ricas minas de plata con mercurio, las cuales aún no han sido explotadas y cuya calidad de la mina no es inferior, como la de Punitaqui, en la provincia de Coquimbo. Así también, en las cercanías de los depósitos de Borato de Cal se hallan almacenados inagotables depósitos con un 95% de sal. Su explotación es muy barata, sólo las cargas son caras. Si el ferrocarril se proyectase desde Copiapó para que llegue hasta Catamarca, este se hallaría a tan sólo cuatro leguas de los depósitos de Sal y de Borato de Cal, cuya explotación, así como los depósitos de salitre puro que seguidamente se hallan aquí; todo lo cual saldría a cuenta. La riqueza de Azufre en la Cordillera de Copiapó no es menos grande que la de la Provincia de Coquimbo. Inmensos depósitos de Sulfato de Soda se encuentran a seis leguas de Copiapó, y además en el interior de un gran depósito de Alumbre (Depósito del Jardín), el que contiene mucho hierro y por tanto no es de gran valor.

A inicios de los años 1860 existían en Copiapó tres entidades bancarias: Edwards, Ossa Escobar y Gormaz, este último liquidado antes. Los dos bancos restantes a continuación se fusionaron, pero sólo por un corto período, que por C. Lamarca, luego de la pérdida del rumbo de su industria que requerían más que otras instituciones monetarias de la Provincia de Atacama, y luego de dos décadas, los bancos de Edwards y Escobar tenían operaciones financiaras divididas entre sí. En la provincia las plantas procesadoras de cobre eran seis inmensas: el de Nantoco era del banco Escobar, el de Tierra Amarilla de Edwards, mientras que las otra cuatro estaban en Caldera. Las Medidas de Beneficio de la Plata (faena de amalgama) produjeron aún un mayor número de beneficios, cuyos productos fueron tomados, en su mayor parte, por estas dos entidades bancarias.

Los años setenta no llegaron a ver tres de las plantas de procesamiento de cobre en Caldera. A partir de entonces se produjo la paralización y en parte un retroceso en la industria y en el comercio general diario, así como también en los dividendos del ferrocarril de Copiapó, que refleja fielmente, y no de modo aparente, la prosperidad de la ciudad. El 12% que parecía haber sido normado, llegando a valores críticos, y que en cierto modo se detuvo, es sólo un hecho a agradecer, que el departamento de la maestranza del tren año tras año adquiriese trabajo para el público del norte constituyendo la fuente de recursos productivos y que llegó a ser la fuente de ingresos.

En los años ochenta se hablaba del florecimiento de la Provincia más como una tradición que por una realidad. La Seda, que en el pasado había movido a los dos bancos comerciales en el pasado, se precipitó a su fin. El mercado no alcanzaba para los dos bancos –ni siquiera para uno- de modo que se entendía que había que aguantar todo lo que se pudiese. Así sucedió que el Banco Escobar arrió su bandera mientras que el Banco Edwards se instaló como un Matador, hasta cierto punto como un monarca absoluto, permaneciendo en el lugar mientras pasaran los momentos difíciles quedando como dueño del Monopolio del Dinero, en especial en los distritos industriales.

Este estado de las cosas debiera llegar pronto a su fin, no sólo porque se produjo un nuevo y particularmente notable impulso a la industria ni porque se han ampliado el campo de acción para las instituciones financieras, sino porque el banco Edwards, para el material circulante, se ha vuelto insuficiente, y por la forma en cómo obtuvo su monopolio parece haberlo tornado muy impopular.

El hecho de que un monopolio no sea Filántropo o un Benefactor para Personas Necesitadas, porque se encuentra en la naturaleza de su negocio, no puede ser que sólo uno en Coulanz (ciudad de Francia) tenga la habilidad de ganar únicamente. Si y como se ha visto con la Casa Edwards en relación a este punto, sobre el que no somos capaces de juzgar, pero que la cadena propiamente se ha visto en este corto tiempo, incluso en el pensamiento de quienes no son industriales en la Provincia, se ha manifestado que, en conformidad a los deseos expresados por la prensa, y a la circular decretada por el Intendente con fecha 1° de junio de 1890, ninguna persona privada, industriales o empresarios podrán imprimir emisiones bancarias o depósitos bancarios como una apremiante e ineludible exigencia para las personas.



Figura N°2: Ilustración de la casa comercial de la empresa Mauricio Gleisner y Compañía, después de mediados del siglo XIX, en la ciudad de Concepción, situada en la calle Comercio. (Imagen extraída del libro “Chile und die deutschen Colonien”, en español, “Chile y las Colonias Alemanas” del autor Hugo Kunz).



Figura N°3: mapa en colores mostrando las rutas comerciales del mundo seguidas por diversos países de interés, tales como Francia, Austria, Inglaterra, Japón, Italia, Alemania, España, etc. (tomado del libro “Chile y las Colonias Alemanas” de 1890, del autor Hugo Kuenz).

¡Quiera el cielo que unas gotas de capitales alemanes puedan llover sobre los ocultos tesoros situados en este rico valle interminable!. El pueblo de soñadores y de filisteos se quedará nuevamente con las ganas, como pasa a menudo. “En mi opinión” –dice uno de los más competentes expertos asesores del autor- “son ustedes muy injustos en ello, de solicitar precaución, donde existe aquí por todas partes un magnífico campo para que se establezcan nuevas y alegres actividades empresariales. Cuando los ingleses abren las manos, quienes que ya han invertido gran cantidad de millones de libras esterlinas, primero se aseguran que serán extraídos el Salitre, el Oro, la Plata, y todas las demás fuentes de riqueza, para posteriormente desempolvar los estudios geológicos, geográficos y otras asignaturas de los primeros alemanes sobre minas ya vacías y sobre montones de escombros, y así la inteligencia alemana con vuestros cerebros, al igual que en el pasado, terminan pagando los salarios de intereses extranjeros. Deben ustedes convencerse de que aquí hay mucho, mucho dinero, incluso para los idealistas o aquellos que creen en algo mejor. Y si usted siente como deber para nuestros compatriotas, el explicarles de una manera totalmente palpable, todo lo que se puede obtener en estas costas, no “a la Fabius Cunctator”(Cónsul de Roma entre los años 233 al 209 a.C), sino mediante la intervención y vehículos humanos, entonces sí que usted habrá creado una bella y patriótica obra”.



Figura N°4: don Domingo Gana Cruz desde 1888 fue acreditado, por el Gobierno de Kaiser, como Enviado Extraordinario y Ministro Plenipotenciario de la República de Chile.



Figura N°5: parte del índice temático, desde donde fue traducido el presente texto; el Desierto de Atacama (pág. 407), Caldera (pag. 410), Información Histórica de Copiapó (pag. 413), y Copiapó (pag. 414).



V.- Datos del Traductor:

Rodolfo J. Novakovic es Físico e Ingeniero Físico de profesión, y entre sus múltiples actividades, además de sus actividades profesionales propias, realiza una investigación del aporte de los Jesuitas del siglo XVIII a todo el Reino de Chile, con especial interés en las técnicas metalúrgicas que trajo a Chile el sacerdote jesuita Karl von Haimbhausen, y que en Alemania implementó su sobrino, Segismundo von Haimbhausen, fundador y primer director de la Real Academia de Artes y Ciencia de Baviera. En relación al Museo Regional de Atacama, el traductor busca obtener mayores datos sobre la Vida y Obra de don Felipe Matta Goyenechea, como por ejemplo, el nombre de la universidad en Alemania donde él habría estudiado y donde se habría titulado, trayendo de dicha sede de estudios hacia la ciudad de Copiapó, Chile, una rama de la Masonería Alemana, diferente a las otras logias restantes del país, y quizá más ligada al pensamiento jesuita de los alemanes del siglo XVIII, dentro de la línea de influencia del Colegio o Universidad de Ingolstad (hoy, y desde 1800, una universidad laica, rebautizada con el nombre de LMU, siglas de Ludwig Maximilian Universität). Para cualquier contacto o aporte que desee hacer al traductor, puede escribir a la siguiente dirección electrónica: rodolfonovakovic@gmail.com